La Cacerina : Derrumbo de un Monumento

 No hay bien que por mal no venga 

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Al comenzar la Feria de La Macarena, enero del 97, se inauguró por el alcalde de Medellín Sergio Naranjo el bello monumento La Cacerina, como homenaje al desaparecido maestro Pepe Cáceres.  Se daba cumplimiento a un acuerdo del Cabildo municipal y comenzaba a conformarse un bonito parque alrededor de la coqueta Macarena, joya cincuentenaria de estilo neo-mudéjar.

Por todo esto fue más doloroso ver a los nueve meses, los descontrolados fans del rock, frustrados por la no presentación de un concierto en la plaza, desataban su ira contra el monumento, la obra más grande que García había realizado.  Fueron a parar al río los pedazos del toro destrozado y así mismo fragmentos de la figura de Pepe Cáceres.  Se recuperó buena parte, pero hubo de reconstruirse el monumento por el compungido artista.

Así se expresó García al ponderar la importancia de la cera, la que sería adquirida de la mejor calidad tras el derribo citado:

G. La cera perdida es la verdadera esencia clásica de cómo se trabaja la escultura desde tiempos inmemoriales.  Pero se requiere de una cera especial producida por la empresa petrolera más importante del país y que es el último subproducto que tiene un punto de fusión de 72° llamada “parafina micr”.  Es utilizada para las velas de mejor calidad.

¿Cabeza en venta?

No se trata de una cabeza de toro, sino de torero; parte de la escultura La Cacerina que había sido derribada (octubre del 97).  Con sorpresa nos enteramos que fue hallada aguas debajo del Río Medellín.  En nuestra columna de el Colombiano del 30 de marzo de 1999, escribimos:

Caso extraño; la cabeza de la figura de Pepe Cáceres que había sido arrancada y tirada al río, como que apareció en una finco por Copacabana.  Está exhibida (¿en venta?) en una galería de El Poblado.  Creemos debe pertenecer a la Plaza y su museo.

Por segunda vez 

A comienzos de 1998 había sido reconstruida la obra por el autor, pero en agosto del mismo año reinciden los vándalos y RE-MATAN al torero y buena parte del toro.  El libro “Sonajero” de Felipe Garrigues narra el caso del toro que fue indultado dos veces.  Pues el toro y al torero del monumento, los han matado dos veces.  Posteriormente escribimos:

¿De quiénes se trata?  Si son enemigos de la fiesta, no es disculpa.  Podría pensarse que si uno no es amigo de la guerra, ¿procedería a destruir monumentos alusivos a gestar guerreras?  Da grima y tristeza, que en una ciudad que se dice culta y que cuenta ya con buen número de obras de arte tanto murales como escultóricas, aún haya gente tan primitiva que hagan de iconoclastas de las manifestaciones artísticas como el monumento de homenaje a un torero inmolado en el ruedo.

Los enemigos de la paz ya volaron un símbolo: La Paloma del Parque San Antonio, obra del insigne maestro Fernando Botero.  El arte es manifestación que refleja el acontecer de un pueblo; los hechos contra él, desdicen de su cultura y dicen que hay retroceso en ella. Lástima.

…”Reuélvete;

Partido en dos pedazos, este toro de siglos,

Este toro que dentro de nosotros habita:

Partido en dos mitades, con una mataría

Y con la otra moriría luchando”.

                                       (Miguel Hernández)


Texto tomado del hermoso catálogo "ESCULTURA TAURINA" elaborado por la Alcaldía de Medellín con ocasión de la exposición realizada en la capital antioqueña en 2000.


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